Pequeñas biografías

Gobernantes

  • Harún al-Rashid (763/766 - 809). Fue el quinto y más famoso califa de la dinastía abasí de Bagdad. Durante su reinado, el califato abasí llegó a la cumbre de su poderío: un período de excepcional esplendor cultural, científico y económico. Su fama y poderío fueron inmortalizados en Las mil y una noches, donde él, su esposa Zobeida y varios de sus cortesanos protagonizan numerosas historias.


  • Al-Mamún (786 - 833). Abu ul-Abbás Abdallah, hijo de Harún al-Rashid y séptimo califa de la dinastía abasí quien reinó entre los años 813 y 833. Bien educado y con un considerable interés en las letras y el estudio, al-Mamún promovió el movimiento de traducción greco-árabe, el florecimiento de la educación y las ciencias en Bagdad. Estableció en esta capital su Casa de la sabiduría (Bayt al-Hikma), combinando en el mismo espacio una academia con una gran biblioteca. El reinado de este califa se considera como el más glorioso y grande en la historia del islam.


  • Abderramán III (891 - 961). Abd al-Rahmán ibn Muhámmad, fue el octavo y último emir independiente (912-929) y primer​ califa omeya de Córdoba (929-961). Durante la época del califato, la ciudad de Córdoba rivalizó en importancia con Bagdad y alcanzó el máximo esplendor político, cultural y comercial de Al-Ándalus. Según fuentes árabes, bajo su gobierno, la ciudad alcanzó el millón de habitantes, que disponían de mil seiscientas mezquitas, trescientas mil viviendas, ochenta mil tiendas e innumerables baños públicos. Fundó la ciudad palatina de Medina Azahara, cuya fastuosidad aún es proverbial.


Viajeros

  • Ibn Battûta (1304 - 1377). Muhammad ibn Ibrahim al-Luwati at-Tanyi, más conocido como Ibn Battûta. Nació en la ciudad de Tánger (actual Marruecos) y es quizás el más conocido de los grandes viajeros musulmanes. Su recorrido por el mundo islámico de la época duró más de veinte años. Cubrió una distancia mayor que la de su contemporáneo Marco Polo, recorriendo en total el oeste, centro y norte de África, parte del sur y el este de Europa, Oriente medio, la India, Asia central, el sureste asiático y China. Su periplo aparece recogido en una rihla, nombre que recibe el relato de viajes en la literatura clásica árabe.


Bibliotecarios y traductores

  • al-Kindī (801 - 873). Abū Yūsuf Ya´qūb ibn Isḥāq al-Kindī se convirtió en uno de los más reputados eruditos y dirigió en varias ocasiones la Casa de la Sabiduría. Al ser de los primeros en traducir al árabe la obra de Aristóteles, y otros autores griegos como Platón y Plotino, también configuró un original pensamiento propio (en la literatura árabe se lo considera como un peripatético, es decir, discípulo de Aristóteles). En su obra, al-Kindi procura armonizar su devoción religiosa y su admiración por el racionalismo y la lógica, demostrando que las relaciones entre filosofía y religión pueden ser cordiales. Anticipa el pensamiento escolástico.


  • Hunayn ibn Isḥāq (809 - 873). Escritor, traductor, médico y científico árabe cristiano nestoriano. De niño aprendió árabe y siríaco; luego estudió medicina y marchó al extranjero para aprender las lenguas griega y persa. El califa abasí al-Mamun notó los talentos de Hunayn y lo puso a cargo de la Casa de la Sabiduría como "Jefe de traducciones". Introdujo nuevas metodologías en las tareas de traducción y fueron muy divulgadas sus versiones de los tratados médicos de Galeno. Ibn Ishaq también es autor de 36 libros propios, de los cuales 21 eran de tema médico.


Matemáticos

  • Al-Jwārizmī (780 – 850 aprox). Abu Abdallah Muḥammad ibn Mūsā al-Jwārizmī pudo nacer en el actual Uzbekistan y fue, para muchos, el matemático más importante de su época. Trabajó en la Casa de la Sabiduría de Bagdad y se le atribuye la introducción en Oriente Medio del sistema de numeración indio. Su célebre tratado, Compendio de cálculo por compleción y comparación (813 - 833), permitió que el álgebra (del árabe al-jabr o "compleción") pudiera establecerse como una rama autónoma de las matemáticas. La posterior latinización de su nombre, y de su obra principal, dieron origen a nuestras palabras álgebra, guarismo y algoritmo. Es considerado como el "padre del álgebra" y como el introductor de nuestro sistema de numeración denominado arábigo.


  • Omar Khayyam (1048 - 1131). Abu l-Fath Omar ibn Ibrahim Jayyam Nishapurí fue un matemático, astrónomo y poeta persa nacido en la ciudad de Nishapur (actual Irán). En la ciudad de Samarcanda completó su Tesis sobre Demostraciones de Álgebra y Comparación, con la que ganó gran reconocimiento y prestigio. Se destacan también sus Discusiones sobre las dificultades en Euclides. De igual modo, realizó relevantes investigaciones en astronomía que le permitieron corregir el antiguo calendario zoroástrico y proponer un sistema más exacto que nuestro actual calendario gregoriano. Finalmente, es muy conocido en Occidente por su obra poética, reunida en una colección de cuartetos bajo el título de Rubaiyat.


Físicos

  • Al-Hayṯam (965 – 1040). Abū ‘Alī al-Ḥasan ibn al-Ḥasan ibn al-Hayṯam (conocido en Occidente como Alhacén) fue físico y astrónomo, considerado como "creador del método científico". Nació en Basora (actual Irak) y llegó hasta la ciudad de El Cairo bajo el reinado del califa fatimí Al-Hakim. La obra principal de al-Haytham fue su influyente Libro de Óptica (Kitab al-Manazir) en siete volúmenes, en el que analiza temas como la anatomía la ojo, las teorías acerca de la luz y la visión, la reflexión y la refracción de la luz (cómo la luz cambia al pasar a través de diferentes medios), el origen del arco iris, las ilusiones ópticas o el empleo de las lentes. También describe detalladamente el funcionamiento de la denominada cámara oscura (construyó el primer aparato funcional casi 500 años antes de que Leonardo Da Vinci comenzara a usarlo en Europa). Su libro, traducido al latín, influenció decisivamente a figuras como Roger Bacon, Leonardo Da Vinci, Galileo Galilei, René Descartes, Johannes Kepler o Isaac Newton.


Astrónomos

  • Nasi al-Din al-Tusi (1201 – 1274). Científico, filósofo, matemático, astrónomo y médico persa chií nacido en Tus (actual Irán). Durante la invasión mongola se puso al servicio del conquistador Hulagu Kan como asesor científico y siguió a la corte a la ciudad de Bagdad, que capituló en el año 1258. Convenció a Hulagu Kan, entusiasta de la astrología, de construir un gran observatorio en Maraghe, donde elaboró tablas astronómicas muy precisas sobre los movimientos planetarios. El sistema planetario propuesto por Al-Tusi fue el más avanzado de la época y fue usado extensivamente hasta el advenimiento del modelo heliocéntrico en tiempos de Copérnico.


  • Al-Battani (858 – 929). Fue príncipe, astrónomo, astrólogo y matemático nacido cerca de Urfa, en la actual Turquía, aunque trabajó predominantemente en Damasco. Admirador de Ptolomeo, fue capaz de corregir muchas de las observaciones del Almagesto. Logró calcular con muy poco error el ángulo que forma el eje de la Tierra con su plano de rotación, lo cual le permitió precisar con más exactitud la duración del año solar (365 días, 5 horas, 46 minutos y 24 segundos). Copérnico menciona su deuda con Al-Battani y lo cita en su obra, De Revolutionibus Orbium Coelestium, con la que se inicia la “revolución copernicana”.


  • Al-Biruni (973 – 1048). Fue uno de los intelectuales más destacados del mundo islámico. Escribió cerca de 150 obras sobre historia, astronomía, astrología, matemáticas y farmacología, de las cuales apenas ha sobrevivido una quinta parte de ellas. Se interesó desde muy temprana edad por geodesia, la cartografía y el uso de astrolabios. También calculó el radio de la esfera terrestre con un sorprendente margen de error inferior al 1% de su valor medio actualmente aceptado (el mundo occidental no llegó a tener un resultado equivalente hasta el siglo XVI). Además fueron muy conocidas las obras que escribió sobre otras materias, como un Tratado para el reconocimiento de gemas, en el que comenta las características de hasta 100 piedras preciosas y semipreciosas, y que se considera pionero en temas de mineralogía. También su importante Historia de la India.


Médicos

  • Al-Rāzī (c. 854 - 925). Abū Bakr Muhammad ibn Zakarīyā al-Rāzī, conocido en latín como Rhazes o Rasis, fue un médico, filósofo y erudito persa que realizó aportes fundamentales y duraderos a la medicina, la química y la física, escribiendo más de 184 libros y artículos científicos. Admiró y cuestionó a autores clásicos como Galeno e Hipócrates. Fue el primero en proporcionar una descripción médica adecuada sobre el sarampión, la varicela y la viruela. Todas sus notas y observaciones, junto con sus diagnósticos y tratamientos, fueron recogidos tras su muerte en un Tratado de Medicina que reunía todo el conocimiento médico disponible en su época y se convirtió en una de las primeras enciclopedias médicas.


  • Avicena (980 - 1037). Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sĩnã, conocido en Occidente como Avicena, nació en Bujará (actual Uzbekistán) y fue conocido como "principe de los sabios": escribió cerca de trascientos libros sobre diversos temas, especialmente filosofía y medicina. Su Canon de medicina se inspiró en la obra de Galeno, reúne los conocimientos médicos y farmacéuticos de su época en 14 volúmenes. Más tarde, será traducida al latín por Gerardo de Cremona en el contexto de la Escuela de Traductores de Toledo y el Canon pasará a Europa como uno de los libros más famosos de la historia de la medicina. Avicena se interesa por los medios para conservar la salud. Recomienda la práctica regular de deporte o la hidroterapia en medicina preventiva y curativa. Insiste en la importancia de las relaciones humanas y en la conservación de una buena salud mental y somática.


Cirujanos

  • Abulcasis (c. 936 - 1013). Abū ’l Qāsim Khalaf ibn ‘Abbās al-Zahrāwī, conocido como Abulcasis, fue un médico y científico andalusí. Nacido en Medina Azahara, la ciudad palatina fundada por Abderramán III en el Califato de Córdoba, es considerado “padre de la cirugía moderna” y el mejor cirujano de la Edad Media. Su principal obra médica, llamada al-Tasrif, una enciclopedia médica en 30 volúmenes, es pionera por sus contribuciones en materia de cirugía. Abulcasis describe los procedimientos que utilizaba en sus operaciones de ojos, oídos, garganta, amputaciones, implantes de dientes, etc., y también describe los numerosos instrumentos quirúrgicos inventados por él mismo, como el fórceps, la aguja quirúrgica y el catgut (hilo quirúrgico fabricado a base de tripa de animal), el escalpelo, el retractor, la cucharilla quirúrgica, las sondas o la sierra para huesos.


Alquimistas / químicos

  • Ŷabir ibn Hayyan (721 - 806/816). Conocido simplemente como “Jabir” o "Geber", fue un farmacéutico, filósofo, astrólogo, médico y polímata nacido en la ciudad persa de Tus. Se le considera el “fundador de la química”. Se convirtió en alquimista en la corte del califa Harún al-Rashid, a quien dedicó su Libro de Venus acerca del “noble arte de la alquimia”. Propuso una primera clasificación de los elementos entonces conocidos y se le atribuye haber descubierto el ácido sulfúrico y el ácido nítrico, y ser el primero en describir los ácidos cítrico, tartárico y acético. Además, detalló procesos como la destilación y la cristalización. También se le atribuye la invención de más de 20 instrumentos de laboratorio que todavía hoy en día se usan.


  • Al-Kindī (801 - 873). Importante filósofo y director de la Casa de la Sabiduría, también se consideraba alquimista, aunque era muy escéptico acerca de los principios de la piedra filosofal y consideraba la transmutación de los metales y el elixir de la eterna juventud como una pérdida de tiempo. Ha pasado a la historia como la primera persona que logró destilar alcohol. En un libro titulado algo así como La alquimia del perfume y la destilación, describe cómo utilizar la retorta y un alambique diseñado por él para fabricar hasta 100 perfumes diferentes. Cuando aplicó este proceso al vino, obtuvo algo así como el primer brandy, pero más importante, pudo describir las características de un tipo de sustancias que hoy llamamos alcoholes.


Zoólogos / biólogos

  • Al-Jahiz (781 - 868). Abu Uthman Amr ibn Bahr al-Kinani al-Fuqaimi al-Basri, más conocido simplemente como Al-Jahiz ("el de los ojos saltones"), fue un escritor de prosa en árabe y autor de obras de literatura árabe, biología, zoología o historia. Se le atribuye la autoría de El libro de los animales (Kitāb al-hayawān), un documentado y colorido libro que consta de siete volúmenes de cuentos, proverbios, anécdotas y descripciones de animales en un formato poético. Se dice que Al-Jahiz es el primero en sugerir la transformación de las especies animales a partir de principios muy similares a los de la teoría de la evolución o transformación de las especies a través del mecanismo de la selección natural.


Ingenieros e iventores

  • Hermanos Banū Mūsā (s. IX). Muhammad, Ahmad y al-Hassan, hijos de Mūsā ibn Shākir, fueron tres eruditos persas que trabajaron en Bagdad durante la Edad de Oro del islam. Especialistas en astronomía, matemáticas e ingeniería, estuvieron al servicio del califa Al-Ma'mún en diversos proyectos. Llamaban la atención sus curiosos juguetes y artefactos, y su fascinación por la hidráulica y las fuentes, todos concebidos para entretener a la familia real. Por encargo del califa, recopilaron el Libro de los trucos (Kitāb al-Ḥiyal), también conocido como Libro de dispositivos ingeniosos, que describe hasta un centenar de mecanismos y autómatas, la forma de constuirlos y cómo emplearlos.


  • Al-Jazari (1136 - 1206). Abū al-'Iz Ibn Ismā'īl ibn al-Razāz al-Jazarī, reconocido astrónomo, inventor e ingeniero mecánico, famoso por haber escrito El libro del conocimiento de dispositivos mecánicos ingeniosos, un manuscrito espléndidamente ilustrado. Entre sus inventos se incluyen bombas de agua, relojes, calendarios y zodíacos, distintos elementos mecánicos (como árboles de levas, bielas y cigüeñales, o distintos tipos de engranajes) y sus famosos autómatas humanoides. Especialmente por estos últimos, es considerado en la actualidad como “padre de la robótica”.


  • Ibn Firnás (810 - 887). Abu l-Qāsim Abbās ibn Firnās fue un científico andalusí que vivió en la época del Emirato Omeya de al-Ándalus. Se le considera como el creador del primer paracaídas y también es célebre por haber concebido y construido el primer prototipo de planeador para uso humano, con el que habría realizado un pequeño vuelo exitoso de 10 segundos arrojándose sobre un valle desde una torre en la ciudad de Córdoba. Por eso, se lo menciona como un pionero de la aviación.


Artistas e "influencers"

  • Ziryab (789 - 857). Abu l-Hasan Ali ibn Nafi (789 – 857), poeta, gastrónomo, músico, cantante y diseñador de modas musulmán. Alcanzó gran reconocimiento en la corte abasí en Bagdad como músico, donde actuó para el califa Harún al-Rashid. Luego fue convocado por el Abderramán II en Emirato de Córdoba, donde estableció uno de los primeros conservatorios de música del mundo y creó y dirigió una orquesta de hasta 100 músicos, con la que hacía sus conciertos en la corte. En la corte cordobesa fue considerado el árbitro de la elegancia: en el ámbito de la gastronomía, introdujo nuevos alimentos, preparaciones y costumbres, como la comida de tres platos (sopa, plato principal, postre y al final café). En el ámbito de la moda promovió el cambio de guardarropas por temporada según estaciones. Sus alumnos trasladaron estas modas por toda Europa y el norte de África.


Poetas

  • Abū Nuwās (747 – 815). Fue uno de los más grandes poetas clásicos árabes. Consolidó su reputación en la llamada poesía báquica (elogios al vino, la embriaguez y la vida bohemia), y también la poesía amorosa y erótica, desde los tímidos y correctos poemas de amor cortesano, casto y heterosexual, hasta los más atrevidos versos sobre los excesos y la lujuria, incluyendo odas a la masturbación, la homosexualidad y sexo con jóvenes; todo sacado de su propia experiencia. Le gustaba ser un provocador, se burlaba de las convenciones sociales, las apariencias y la hipocresía. Su producción poética fue recogida después de su muerte y se conservan aproximadamente unos 13.000 versos, aunque no ha estado exenta de censura y condena.

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